De
lunes a domingo voy desesperado, el corazón prendido allí en el calendario
buscándote y buscando como un mercenario, tú dime dónde estás que yo no te he
encontrado. Las manecillas giran yo voy al contrario, bebiéndome la vida a
sorbos y a tragos. Me viste así de frente que tremendo impacto. Para unirme-a
tu mirada dime si hay que ser: torero.
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